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María Pugliese: seis poemas

De “Cripta de amor”



I

Nadie es el otro. Nada importa saber qué piensa y por qué había llegado hoy allí.

Toda idea fue previa. Ahora la única inquietud sitia la expresión de los labios semiabiertos. ¿Cómo saben los besos?, ¿con qué frecuencia se rozan o se alejan?, ¿cuál es el punto en que los propios rasgos desvanecen en mullidos impactos? Una tenue presión más y el encuentro de lenguas, es el momento de un giro sinuoso e imprescindible de los cuellos, cóncavo y convexo. Acompasados.

Sólo labios sin cuerpo, sólo lenguas sin voz, sólo ritmos alientados por respiros.

Abrir y cerrar. Hacia adelante un desfiladero de ráfagas que intentan espiarse. Como ojos, imaginan las líneas aplastadas de los rostros e intentan tomar distancia para abrir la mirada. Pero se alargan: caer y sostener para volver a caer y sostener. Dos en la multitud, dos aleteos de palomas sobre un cable a la espera del vuelo. Dos en un vuelo sin cielos, arrumbados, bajotecho.



Persiste la inquietud por saber el sabor de los besos. ¿Vendavales? ¿Salitre? ¿Miel de pétalos? ¿Aromas de glicinas? Ajenjo. No hay sabor en los besos transmutable en esencias.



Danza de ensalmos. Algo quebró y se aúna para embestir una y otra vez: ¿quién es? ¿quién soy?.



No hay sabor en los besos y sin embargo nada está quieto, todo es asombro, nuevo.





boca: entrada, agujero, orificio, hueco, raja, grieta, rendija, jeta, abertura, tragaderas, salida, pico, embocadura, fauces, tragadero, bocacha, hocico, labios, morro, bocaza
Diccionario de sinónimos y antónimos. Espasa Calpe.2005

Para nada y en soledad extrema

con el único afán

de profanar insignias

hubo quien ideó el primer criptograma

para nada ni nadie

a ras del suelo



En este instante

me ciñe por los flancos

y un suspiro amargo imanta los alientos

puja médanos

con labores pacientes

de intemperie y viento

bajotecho



Para nada

una sobre otra

dentro de



Ciertos sabores me llegan encubiertos por las reminiscencias del recuerdo, atados a las circunstancias, a los preparativos -quién, cuándo, cómo presentaba los alimentos-. Comer era una fiesta. Y sentarse a la mesa un ritual habitado de palabras y risas. ¿Tienen edad los paladares? Hay días en que hasta mastico sin ganas, es como si la saliva empastada lijara mi garganta; y ese vacío en el estómago que debería alertar al apetito, se niega por la sed, una sed insaciable que distorsiona todos los sabores.



Labios sin cuerpo

sobre piernas

que alegan algún vago estertor

se abren

como fauces


De “Ejecuciones”

el olfato ondula

entre los vestidos que conservan la fragua

de los aromas íntimos

y me traiciona



el sabor del café

oscila por el borde de la taza

y refiere a los sellos de la boca

sobre el esternón

y me traiciona



el discurso de un andar constante

bajo sauces sombreados

evoca pasillos maullidos vidrios rotos

escritos llantos desesperos

vanidades

y me traiciona



el erizo cautivo

se resiente

se niega al alimento

se encrespa y se contrae

cuando el único peligro es la huída

cuando la única certeza es la ansiedad

y me traiciona



la estela

enaltece con ráfagas

aristas que devuelve el sueño:

mejillas en roce

cinturas trenzadas

piernas en arco

ensalmos placidez

y me traiciona



son una niebla espesa

que transmuta en desprecio

cualquier rastro de amor





**


a contrapelo
cabalgamos llanuras
desiertos estepas
cima y sima


nos elegimos viento


flameamos entre mástiles
proas y popas
enaltecimos al agua
y aplacamos al polvo

por las terrazas y los terraplenes
por los sinuosos senderos de las villas
a la hora de la siesta
escandalizamos el meneo de las hamacas y los barriletes
con alas de gaviotas
y temblor de palomas en celo

fuimos viento
herederos
del miedo a las catástrofes
fuimos giro torbellino ímpetu
trashumancia
huérfanos
del tibio arrullo
previo
al sueño profundo
nos elegimos viento
para deambular
por ciudades oscuras
a medianoche
y desprender sin pudores
las vestiduras del paisaje

ingenuos e ignorantes
nos elegimos viento
dónde virar
cómo reconocer
encontrar



***



esas estampas

por detrás

son huellas?



hubo pies territorios rutas

allí entre las madejas?



los residuos que deprenden aromas nauseabundos

contienen algo más que abandonos y muertes?



fiel a los hilos de

deshacer las tramas

y desatar los nudos

atraviesa lo enmarañado

a paso lento

se encauza hacia el plácido sendero de sus ojos

e interroga

queda algo por decir?



en medio de las sombras que se desperezan

sobre un haz oblicuo de la lámpara

al ras del vaho extendido por las hojas del tilo

encima de los paños que ondulan la terraza como fantasmas

en frente del ocaso en el que la ciudad se aletarga

y nos devuelve las voces de los niños allí abajo

los cantos de los obreros que penden de una soga

el crujir de los carros y las bocinas

las sirenas

las cortinas de agua



todavía

queda mucho por decir



los sitios de la espera y el desencanto

debieron haberse poblado de palabras

los gestos de su pulgar en mi mejilla

debieron haberse poblado de palabras

las bocas entrelazadas en los besos

debieron haberse poblado de palabras

el sudor el cansancio el llanto la traición la cobardía

debieron haberse poblado de palabras



cada país habitación suelo lecho manta

que nos atravesó distanciados vacíos tristes extraños

debieron haberse poblado de palabras

las tenues nevadas sobre las acacias

el sopor del asfalto en los eneros

los zorzales y tacuaras en pugna por tan solo una rama

debieron haberse poblado de palabras

los aeropuertos las estaciones y los equipajes

testigos permanentes

debieron haberse poblado de palabras





por los bálsamos del sol al mediodía

por los túneles del miedo y las retaguardias

por los escondites que gestaron y dieron a luz estigmas de esperanza

por las voces desperdigadas en soliloquios

y por todos los espacios del desencuentro



aún

queda tanto

por decir





**

dispone sus manos

blancas pequeñas de uñas cortísimas

sobre las hojas

en movimientos opuestos hacia afuera

las recorre

como si fueran las yemas

-no el índice ni el pulgar-

las portadoras de llaves

que con rasgos prolijos gráciles y equilibrados

abrirán puertas

en medio del silencio y los desechos



dispone sus manos

y con sólo dos gestos

traza los límites: ya no más inocencias

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, María Pugliese y R. R., enero 2014.


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