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Corrientes Literarias: Romanticismo

Para lograr aumentar nuestros conocimientos acerca de un determinado autor u obra, es importante también adentrarnos a conocer su época, tanto histórica como literaria: conocer (aunque sea brevemente) sus características y como afectaron al artista. Es con este fin que realizamos el presente trabajo, en donde recorreremos las principales corrientes literarias que se han sucedido en el tiempo desde el renacimiento hasta comienzos del siglo XX. // Autor: Maikol Chocho - Fuente: www.monografias.com

En resumen, la literatura del período neo-clásico fue esencialmente intelectual. No se descartaban los sentimientos, pero se creía que no eran dignos de entrar en la literatura, salvo que antes fueran pensados por la inteligencia. Los escritores neo-clásicos se preocupaban por intelectualizar los sentimientos. A través del análisis de las emociones se podría hacer que el hombre conociera mejor a sus semejantes.

Las principales características de la literatura neo-clásica son: su intelectualidad, su racionalidad, su aspecto psicológico y su elevado aspecto moralizante.

Los escritores buscaban seguir las reglas de la razón, conformadas por el orden y la lógica. No se contemplaba la naturaleza. Ni aquellos elementos que estuvieran al margen de los ambientes cultos. Se proponían guiar e iluminar a las almas, nutrir a los espíritus, pero no agradar a los ojos ni causar sorpresa a la imaginación.
Hacia el S. XVIII se prepara una transformación importante en la concepción de literatura, en su espíritu y en sus medios de expresión.


En varias partes de Europa, pero fundamentalmente en Inglaterra se comienza a considerar el sentimiento como un elemento importante en la vida y que, por lo tanto, no debía ser sacrificado a la razón.

La sensibilidad ocupa un papel importante en la literatura de aquellos días. Para ser bueno era necesario ser sensible. La sensibilidad confería al alma un diploma de nobleza.

De esta primacía concedida recientemente al sentimiento dentro de la vida moral que es tan típicamente prerromántica, aunque el romanticismo la prolongue hasta la apología de la pasión, se desprende un ideal nuevo, ni racional ni heroico, sino tierno, humano, generoso, sensible y frecuentemente melancólico o soñador.

Rousseau es uno de los mayores exponentes del prerromanticismo. Su novela La nueva Eloísa (1761) es de los mayores exponentes de la novela sentimental. En ella se apreciaba el corazón a la razón.

Esta es la época en donde se despiertan, se precisan o se ahondan y entran en la literatura, ante todo, el sentimiento de la naturaleza. El poeta busca pintar la naturaleza con una abundancia detallada y con una exactitud de tonos que no serán superados; canta sus bellezas con entusiasmo personal verboso e ingenioso, pero que era nuevo. También se desarrolla el arte de evocar un paisaje asociado a un estado del alma. Aumenta la cantidad de poetas que, en diversos países conceden importancia a los campos, a los bosques, a las aguas, al cielo, preparando de esta manera la poesía romántica en una de sus principales características.

En la prosa de los novelistas encontramos unos grandes cambios ya que en aquella época acogió con mayor hondura el sentimiento de la Naturaleza. En el último cuarto del siglo, los novelistas alemanes, ingleses y franceses asocial intencionalmente paisajes risueños o tristes a las emociones de los personajes. Hay una estación privilegiada a aquellos cuya alma es prerromántica: el otoño, que armoniza su melancolía. Pero no el otoño riente y pletórico de frutos, de cestas colmadas de racimos; ahora es la estación de las brumas propicias al ensueño, la época de la caída de las hojas, en que, la Naturaleza se muestra melancólica como el alma del poeta.

El prerromanticismo describirá la belleza de los pasajes. El romanticismo creará paisajes con violentos contrastes.
Durante el prerromanticismo los artistas encontraron mayor libertad para manifestar sus desacuerdos y protestas. En la mayor parte de los prerrománticos, sobre todo en los más jóvenes, se observó un estado general de malestar, de insatisfacción en cuanto a su destino y de disgusto ante la vida. Los prerrománticos, opulentos de imaginación, de sensibilidad y de entusiasmo, ardientes en el ensueño y en la pasión, rebeldes a las tradiciones y a las disciplinas establecidas, pero con mucha frecuencia pobres en voluntad y de actividad decidida, podían fácilmente, a falta de una eficaz armadura social, dejarse ganar por el desánimo y hasta complacerse de él.

Es muy grande la diferencia entre la dulce melancolía de los prerrománticos y las sombrías reflexiones en que se regosta la poesía de la noche y de los sepulcros. La noche, cantada como inspiradora de reflexiones salvadoras; la visita a los cementerios y a las criptas de las iglesias para meditar allí sobre la muerte y la inmortalidad; estos son temas que se unen a partir del poema del sacerdote Irlandés Parnell Nocturno sobre la Muerte. La luna aparece como elemento inspirador de los futuros poetas. En los artistas prerrománticos se desarrolló un deseo de evasión, no solo del marco social, sino del mundo limitado y de la tierra habitada; una aspiración del más allá, de lo desconocido, de lo infinito. Nada más anticipadamente romántico que esta vaga aspiración. De todos estos diversos sentimientos expresados por los prerrománticos, unos se volverán a expresar en los románticos, más explícitos o más violentos; otros, dejarán en sus sucesores huellas menos visibles o hasta se difumarán o borrarán; algunas modas sentimentales no van a sobrevivir al siglo XVIII.

El hombre romántico irá desarrollando una imaginación más libre, pondrá énfasis en la fantasía y tendrá abiertas las puertas de lo irracional hacia el ensueño (lo onírico) y la pesadilla, la magia, lo sobrenatural, lo maravilloso. Desarrollará la conciencia de un hombre sensible, nostálgico, cuyos sentimientos se hacen compatibles; un hombre individualista y solitario que encuentra en la soledad el ámbito deseado de introversión o expansión hacia el mundo exterior; un hombre apasionado que no se somete al control ejercido por la razón, por ende, un hombre que, probablemente, vivirá situaciones trágicas, un hombre que propende al infinito, al Cosmos universal, buscando a Dios en la naturaleza, pues toda la creación copia al Creador (esta es una idea desarrollada por Spinoza que influencia esta época); un hombre que encuentra en el mundo exterior inmediato, en la naturaleza circuncidante, una comunicación inefable con su propio mundo interior (el paralelismo psico-cósmico); en suma, el hombre modelo del Romanticismo. Gohete lo había predicho en su obra Werther y Rosseau lo había dibujado en su paseante solitario.


El hombre renace en un mundo en cambio, en ésta época se produce la Revolución Francesa y el período napoleónico.

Se define el Romanticismo como un vasto movimiento de la cultura europea que iniciándose en los países nórdicos y progresando hacia el sur y el Mediterráneo, abarcó durante casi siglo y medio (segunda mitad del siglo XVIII y el siglo XIX) todo el viejo continente.

En cuanto al vocablo "romántico" el mismo tiene una historia compleja, proviene del adverbio latino "romanice" que significaba a la manera de los romanos, se derivó en francés al vocablo "romanz" escrito Román (siglo XII) y roman (siglo XVII); la palabra rommant designó primero la lengua vulgar frente al latín, pasando a designar cierta especie de composición literaria escrita en lengua vulgar, cuyos temas consistían en complicadas aventuras heroicas o galantes.

En Italia como en Francia, donde el romanticismo es tardío en relación con las literaturas inglesa y alemana, existen grupos románticos que se oponen a escritores clásicos, desde 1816 a 1820 respectivamente, las manifestaciones del romanticismo francés se producen más tarde, la publicación de "Cromwell" de Víctor Hugo en 1827 y la batalla de "Hernani" de 1830.

En cuanto a la literatura alemana el romanticismo se da en oposición al arte clásico en aquella famosa frase de Goethe (1749 1832) "lo clásico es la salud, y lo romántico es la enfermedad" oponiendo así el equilibrio a la agitación. En ese país el romanticismo se afirma desde fines del siglo XVIII con la revista Athenaeum de 1789.

El romanticismo presenta una nueva concepción del yo: la teoría elaborada por la filosofía germánica por Johann Gottlieb Fichte (1762-1814), y por Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling (1775-1854), esta teoría es uno de los elementos dorsales del romanticismo alemán. Para Fichte el yo constituye la realidad primordial y absoluta, el yo se afirma así mismo, es un yo absoluto.Este teoría fue tomada erróneamente por los románticos que identificaron ese yo puro con el yo del individuo, con el genio individual, para los ellos el espíritu humano constituye una entidad dotada de actividad, que tiende al infinito, que rompe con los límites, búsqueda incesante del absoluto, hay una energía del yo y ansias de absoluto.

El mundo romántico se opone al mundo humanístico y al ilustracionista, este nuevo mundo está abierto a lo sobrenatural y al misterio. Nada de lo que es visible y palpable representa la realidad verdadera, la realidad auténtica no es perceptible a los sentidos.

Relacionado con ello aparece la palabra Sehnsucht, término alemán que significa "la nostalgia de algo distante" en el tiempo y en el espacio, el carácter específico del arte romántico consiste en no alcanzar jamás la perfección, los personajes románticos se sienten atraídos por un anhelo indefinible, persiguen un ideal recóndito y distante.

Del fracaso de su aventura, de la imposibilidad de realizar el absoluto nacen el pesimismo, la melancolía y la desesperación, la búsqueda de la soledad.
El mal du siecle, la indefinible enfermedad que les llena de tedio la vida y les hace desear la muerte expresan el cansancio y la frustración que resultan de la imposibilidad de realizar el absoluto.

La ironía es otro elemento importante del romanticismo, que nace de la conciencia del carácter antinómico de la realidad y constituye una actitud de superación por parte del yo, de las contradicciones de la realidad, del perpetuo conflicto entre lo absoluto y lo relativo. El arte, exige del creador una actitud de ironía, de distanciamiento, de superioridad frente a la obra creada.Se observan ansias de evasión que provienen de su conflicto con la sociedad, esa evasión se da al ensueño, a lo fantástico, a la orgía, a la disipación, al espacio y al tiempo. La evasión al espacio se reveló en el exotismo que se combinó con el color local, con la fiel reproducción de los aspectos característicos de un país; y la evasión en el tiempo condujo a la glorificación de la Edad media, dejada de lado por el racionalismo ilustracionista, Esta edad atraía con lo pintoresco de sus usos y costumbres, con el misterio de sus leyendas y traiciones, con su belleza nostálgica de sus castillos, con el idealismo de sus tipos humanos más relevantes.

Antología en La Revista
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